domingo, 25 de julio de 2010

Sigo por vos.

¿Qué hace que extrañemos a alguien o algo? ¿Qué ya no esté? ¿Que haya sido mejor? ¿Qué hace que una y otra vez queramos ver volver a eso que ya no tenemos al lado nuestro? ¿Será esa puta costumbre del ser humano, de valorar algo cuando lo pierde? ¿O esa necesidad, de querer tener todo, siempre?
Por desgracia, esa necesidad no se satisface nunca. No se llega a anular ni a complacer. Esa necesidad que tanto nos come la cabeza, es imposible. Porque teniendo poco, queremos todo; Y teniendo todo, queremos MAS.
Por otro lado, ¿Quién dice que todo pasado fue mejor? Puede haberlo sido, como también puede haber sido simplemente diferente. Eso no hace que este presente, o el futuro que está llegando, no puedan ser algo maravilloso, o quién sabe, quizá algo horrendo. Aún así, vamos a seguir extrañando, a ese alguien o algo que nos iluminó alguna vez. Que nos hizo creer que estábamos en la plenitud, para luego desaparecer.
Esas desapariciones, ¿Son algo malo? ¿Son un daño, un dolor? Quizá un dolor muy grande, una angustia interna que los reclama constantemente, y pide a gritos que vuelvan. Unas ganas interminables de levantarse una mañana y ver todo diferente. Sin embargo, esas desapariciones solo son físicas, porque su magia eterna, es justamente eso: ETERNA.
No hay nada más lindo e importante, que lo que una persona marca en tu vida, en tu ser. Que lo que logran dejarte guardado, enseñarte, mostrarte; Nada se compara con esa luz. Y es ESA enseñanza, ESA marca en tu vida, las que pueden convertir tu pasado, en un futuro mejor.
La vida no se trata de extrañar, sino de recordar, y es ese recuerdo el que hay que saber escuchar cada día, para poder SEGUIR.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario